Una de las peores consecuencias de la crisis de 1929 fue el desempleo que sufría el 25 % de la población en edad de trabajar en los Estados Unidos. Hoy la tecnología ofrece a los empleadores robots y software que no necesitan vacaciones ni se enferman. ¿Cómo haremos para enfrentar la competencia laboral del futuro cercano?
Roxana Gonzáles

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